Tragaperras

Las máquinas tragaperras, también conocidas como tragamonedas, son ante todo un juego de azar. Adoradas y odiadas a partes iguales, estas devoradoras de monedas fueron inventadas en Estados Unidos por Charles Fey, y ya forman parte del decorado tanto de grandes casinos como de pequeños bares de barrio.

Diferentes tipos de tragaperras

En cuanto a su mecanismo, podemos encontrar tragaperras de tipo analógico, que son las más antiguas, y de tipo digital, de creación más reciente.

En la actualidad también existe una tercera alternativa, las tragaperras online o virtuales que ofrecen la posibilidad de jugar desde casa a través de internet. Generalmente, este último tipo de tragaperras es accesible a través de aplicaciones o páginas webs programadas para el juego.

Funcionamiento de las tragaperras

En la mayoría de los casos, se trata de un juego de azar y probabilidades. No obstante, no todas las tragaperras funcionan igual, pudiéndose clasificar en tres categorías diferentes.

  • La categoría A agrupa a aquellas máquinas que no ofrecen premio a cambio. Se trata de máquinas recreativas de puro ocio o entretenimiento.
  • La categoría B agrupa a todas aquellas tragaperras que ofrecen un premio programado. En ellas, la obtención del premio dependerá de determinadas combinaciones internas.
  • En la categoría C existe un premio en metálico o en fichas canjeables, pero su obtención depende completa y absolutamente del azar. Es decir, no hay una programación previa, sino que se trata de pura probabilidad. Entre las que premian, existen las tragaperras denominadas progresivas, cuyo premio varía dependiendo de las monedas acumuladas hasta el momento del premio, y el cual puede ser extremadamente elevado.

En conclusión, no todas las tragaperras funcionan igual y cada una tiene su particularidad. Ahora que ya las conoces un poco mejor, depende de ti cuál eliges para jugar.

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